Cuando las personas me vienen a consultan suelen hacer comentarios como: “No me creo que no hayas tenido sexo”, “no te he sido infiel, no he tenido sexo con esa persona”. Y empiezan a discutir y discutir, y aumentar la incomprensión, la desconfianza y la distancia. Entonces, ¿qué hacemos para terminar con esta dinámica estéril?

Pues lanzamos la pregunta y la respondemos: ¿puede haber infidelidad sin que haya sexo? Y la respuesta es rotundamente sí. Entonces explicamos el concepto de infidelidad emocional.

La infidelidad emocional es un tipo de infidelidad en el que no existe un contacto sexual con otra persona pero el vínculo que se genera es muy estrecho, de gran confianza de tal manera que muchas de las expectativas que antes se depositaban en la relación de pareja, se depositan en esta nueva persona. Por ejemplo si tengo un problema que me siento descalificado y poco valorado por mi pareja, busco a otra persona que me da ese reconocimiento y valoración. Si siento que no me hace caso encuentro a otra que me lo haga. Lo que no obtengo dentro de la relación, lo busco fuera. Poco a poco esta relación va produciendo un “enganche” y se está más pendiente de esta nueva relación que de la relación con la propia pareja. Llega un punto en que esta relación se convierte en un secreto, le oculto a mi pareja que he quedado con ella, lo mantengo en secreto. El secreto es uno de los indicadores de la infidelidad emocional.

El problema de la infidelidad emocional es que al haber encontrado en otra persona lo que esperaba de mi marido o de mi mujer, ya no estoy dispuesto o dispuesta a trabajar por la mejoría de la relación, y hace la relación decaiga, se descuide y fracase.

Las infidelidades en las que existe un enganche emocional son más difíciles de tratar que aquellas en las que sólo hay sexo. Tener que renunciar a la persona que emocionalmente me ha dado estabilidad, seguridad en tiempos de dificultad es una tarea difícil de abordar, que requiere tiempo. Hace falta percibir que mi pareja vuelve a generarme bienestar pero la cosa se complica porque en momentos tan turbulentos la pareja que se siente herida por la infidelidad emocional en vez de valorar, de ser positiva, se llena al otro de reproches, descalificaciones y desvalorizaciones. Pareciera que la cosa no tiene solución. Se genera un bucle destructivo que requiere de una gran pericia por parte del profesional para deshacerlo y transformarlo en bienestar para la relación de pareja. Es dificil pero es posible con la autoridad del terapeuta que invita a ambos a un trabajo personal muy pautado y definido. Sí, es posible salir de estos bucles destructivos pero hay que ponerse manos a la obra.

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